EL SACERDOCIO ES PARA LLEVAR A LOS HOMBRES A CRISTO Y NO PARA EXHIBIRSE, SEÑALAN OBISPOS COLOMBIANOS
Ordenación sacerdotal. | Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News.
Por EDUARDO BERDEJO
Los obispos colombianos publicaron este 13 de febrero una carta pastoral en la que alientan a sus sacerdotes a mantener el horizonte de su consagración, conscientes de su ministerio no es para exhibirse, sino para llevar a los hombres y mujeres a su encuentro con Cristo.
La carta pastoral ha sido emitida al final de la 120° Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Colombia, cuyas reflexiones estuvieron centradas en el tema El presbiterio en la Iglesia sinodal.
Desde su sitio web, el Episcopado afirma que el texto es “fruto del discernimiento” en el que también participaron sacerdotes de las 78 jurisdicciones eclesiásticas. En la carta, “expresan gratitud, exhortan a reavivar la identidad sacerdotal y llaman a fortalecer la comunión y la misión en un contexto que reclama sentido, verdad y esperanza”, destaca.
En ese sentido, la carta pastoral comienza con una invitación a los sacerdotes a volver siempre “al amor primero”, es decir, a ese encuentro con Jesús que dio sentido a su vocación, así como al silencio y la docilidad “para escuchar la voz del Espíritu y permitir que Cristo renueve la alegría de nuestra entrega”.
Los obispos también alientan a los presbíteros a ser “firmes, sólidos en la identidad y valientes, porque ‘Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de dominio propio’”. “No perdamos el horizonte de nuestra consagración sacerdotal”.
La carta recuerda que la identidad sacerdotal “se fundamenta en la configuración real y existencial con Cristo” y no en “un conjunto de tareas o a la presión por obtener resultados visibles”.
Por ello, los animan a reavivar “continuamente la conciencia de ser alter Christus (otro Cristo), permitiendo que sea el Señor quien configure la vida, unifique el corazón y dé forma a un ministerio construido desde la intimidad con Dios, la fidelidad a la Iglesia y el servicio humilde al pueblo confiado”.
“Este camino exige una vida visible y coherente, no para exhibirse, sino para remitir siempre al Misterio de Dios: el sacerdocio no es nunca fin en sí mismo, sino puente y signo que conduce a Cristo, permaneciendo en el mundo sin ser del mundo, viviendo el celibato, la pobreza y la obediencia como formas concretas de pertenecer enteramente a Dios”, expresan los obispos.
NO TEMAN PEDIR AYUDA
Tras señalar “que nadie camina solo”, el Episcopado aconseja a los sacerdotes a no temer el pedir ayuda cuando la necesiten, así como la ofrecen cuando alguien la requiere. “La gracia opera con más fuerza cuando edificamos juntos la unidad, ‘como piedras vivas’, con la ayuda de nuestro Presbiterio, familia, amigos y comunidades”.
Los obispos recuerdan a sus sacerdotes que “aunque nuestra humanidad sea frágil, Dios es fiel; su fidelidad y la nuestra engendrarán siempre futuro. Él conoce cansancios, luchas e ilusiones; se alegra con nuestros frutos y sostiene nuestros pasos”.
“Recuperemos nuestra espiritualidad sacerdotal que abraza la verdad profunda de la propia humanidad y la deja iluminar por Cristo. Nuestra vida donada es semilla de esperanza para Colombia. Hoy el Señor nos envía nuevamente a iluminar un mundo que tiene sed de sentido, verdad y amor”, expresan los prelados.
Más adelante, la carta pastoral llama a los sacerdotes a dejarse guiar por la Palabra de Cristo “para abrir caminos nuevos en la fidelidad al servicio, a la fraternidad y a la misión encomendada”.
“Los sacerdotes —indica— estamos llamados a vivir cada día la valentía creativa que, arraigada en la tradición viva del Evangelio, se traduce en obras concretas de caridad para el mundo”.
Los obispos terminan su texto encomendando sus sacerdotes a la protección de la Virgen María y de San José, para que no se aparten “de la senda de la fidelidad y de la disponibilidad total al Señor”.
“Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, renueve en cada uno de nosotros la gracia de nuestro ministerio, para que la obra que Dios ha comenzado en nosotros, Él mismo la lleve a feliz término”, expresan los obispos colombianos. VN






































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