HOY LA IGLESIA CATÓLICA CELEBRA LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 2026

HOY LA IGLESIA CATÓLICA CELEBRA LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 2026

Papa León XIV. | Crédito: Vatican Media

Por DIEGO LÓPEZ MARINA

Cada 1 de enero, la Iglesia Católica celebra la Jornada Mundial de la Paz. En este 2026, el Papa León XIV propone como lema “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”, una invitación a redescubrir la paz como un don de Dios y una tarea confiada a toda la humanidad.

En su mensaje publicado el 18 de diciembre, el Santo Padre exhorta a recibir la paz y a convertirse en testigos de ella, recordando que no se trata de una idea abstracta ni de una simple aspiración humana. La paz, afirma, existe, quiere habitar en nosotros y posee una fuerza silenciosa capaz de iluminar la inteligencia, resistir la violencia y vencerla. Es una realidad que lleva en sí “el aliento de lo eterno”.

Inspirándose en San Agustín, el Papa León XIV subraya que los cristianos están llamados a entablar una amistad indisoluble con la paz, recorriendo el camino señalado por Cristo resucitado. Jesús mismo encarnó una paz desarmada, porque “desarmada fue su lucha”, una paz que no se impone por la fuerza, sino que transforma desde el amor y la entrega.

El Pontífice advierte que la paz no debe darse por supuesta, sino que necesita ser custodiada y cultivada, ya que la agresividad se infiltra tanto en la vida doméstica como en la vida pública. En este contexto, señala el peligro de creer que la paz se garantiza mediante la preparación para la guerra, una lógica que conduce a relaciones entre los pueblos basadas en el miedo y el dominio de la fuerza, en lugar del derecho, la justicia y la confianza mutua.

Siguiendo la enseñanza de San Agustín, el Papa invita a no destruir los puentes ni permanecer anclados en el reproche, sino a optar por la escucha y el encuentro, incluso cuando resulte difícil comprender las razones del otro.

Para alcanzar una paz verdaderamente desarmante, el Santo Padre propone la mansedumbre y la bondad, recordando que “la bondad es desarmante” y que la humildad evangélica es fuente de paz. En este sentido, destaca la imagen del Niño Dios: en su fragilidad se revela una fuerza capaz de cambiar los corazones, cuestionar las decisiones que conducen al conflicto y mover a la renuncia de las armas.

El Papa León XIV afirma con claridad que la paz es posible y no una utopía. Señala como caminos privilegiados el diálogo ecuménico e interreligioso, así como el compromiso con una diplomacia desarmada, la mediación, el derecho internacional y el cumplimiento responsable de los compromisos asumidos entre las naciones.

El mensaje concluye recordando que esta es la paz de Cristo resucitado: una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante, que proviene de Dios, “Dios que nos ama a todos incondicionalmente”. VN

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