DIOS NOS HA HECHO DOS REGALOS PRECIOSOS: LA FAMILIA Y LA IGLESIA, ASEGURA OBISPO MEXICANO

El Obispo de Querétaro, Mons. Mario de Gasperín Gasperín, aseguró que “Dios nos ha hecho dos regalos preciosos: la familia y la Iglesia, presente en la parroquia”, en su homilía por la Misa en la que celebró sus bodas de plata de ordenación episcopal.

Tras destacar que la familia y la Iglesia son “centros de evangelización” donde el “Pueblo de Dios en la historia va creciendo en gracia y santidad”, el Prelado indicó que “Jesús, María y José” son “el modelo de nuestra familia casera y doméstica, y al mismo tiempo de nuestra familia parroquial”.

Seguidamente subrayó que todos necesitamos “una madre y un padre que nos acojan”, “hermanos con quienes compartir la vida y el amor” y “los abuelos, los primos y los tíos”. Así “la vida humana se va enriqueciendo”, “el amor se comparte y fortalece” y se supera “el egoísmo y soledad”, acotó.

Pero en “muchos medios oficiales y en la televisión se ataca la familia, sobre todo la numerosa”, afirmó Mons. de Gasperín y añadió que “no es familia ni conservadora ni burguesa, ni retrógrada, ni patriarcal ni pasada de moda, como dicen” sino “modelo ideado por Dios para que el hombre crezca y se desarrolle con normalidad”.

“Tengan cuidado, porque éste es el modelo de familia que rechaza la cultura moderna, la televisión, las telenovelas y numerosos programas públicos, e inventan otras uniones contrarias al plan de Dios. Tampoco es cierto que la familia pequeña vive mejor; vive mejor la familia donde reina el amor”, advirtió.

Al referirse a la parroquia, el Obispo de Querétaro señaló que “es la Iglesia que llega hasta las casas de los fieles y se manifiesta cuando las familias se reúnen en la Casa de Dios, en el templo parroquial” y añadió que “ninguna asamblea de sindicato o de partido se reza el Padrenuestro ni se dan la paz. Todo esto, en cambio, lo vivimos y expresamos en la Misa del domingo” por eso “que ninguna familia falte a la Misa dominical”.

Sientan a “la parroquia como a su propia casa” ella es “la escuela de santificación y de comunión, es decir, de fraternidad”, alentó el Prelado mexicano.

“Dios nos creó para la felicidad, para la vida, para llevar una vida digna y en paz. Para eso creó el matrimonio y la familia, y para ayudarnos nos dejó la Iglesia que encontramos en la puerta de nuestras casas mediante la Parroquia”, lugar “donde todos, especialmente los pobres, se deben sentir como en su casa, donde a nadie falte lo indispensable para una vida digna” concluyó. VN

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