La estupidez de un pueblo.
Por: Óscar Müller C.
"Contra la estupidez no tenemos defensa.
Ni las protestas ni la fuerza pueden tocarla.
El razonamiento cae en oídos sordos."
Dietrich Bonhoeffer
En la pequeña celda de la prisión Tegle en Berlín, aquel hombre escribía las últimas palabras del manuscrito en el que relataba sus ideas sobre las causas que habían llevado, al pueblo alemán a la vorágine de su propia destrucción. Dobló cuidadosamente las hojas y, a los pocos minutos, llegó un guardia con los alimentos en una charola, que pasó por la rendija de la puerta de la celda al tiempo que el reo le pasaba las hojas, que solapadamente escondió entre los utensilios que manejaba. Más tarde, en la cocina de la prisión, pasó aquel documento a un guardia que, lo sacó de la prisión y lo entregó a unos conocidos.
El hombre en la celda fue el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer, una de las figuras más valientes que lucharon contra el régimen nazi. Muchos de los documentos que escribió en prisión fueron recopilados en un libro titulado “Respeto y sumisión”, en el cual se trata de explicar cómo fue que el pueblo alemán cayó en el fanatismo creado por Adolf Hitler.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, Alemania tenía un porcentaje de analfabetismo inferior al 1% y era el centro mundial de la ciencia, la música clásica, la filosofía y la ingeniería. Tenía el mayor número de premios Nobel per cápita y un sistema universitario que era la envidia del planeta. A pesar de eso, el país se vio envuelto en una ola de fanatismo creado por la figura política de Hitler y el Partido Nacional Socialista. Bonhoeffer era un firme opositor a esta tendencia y en los documentos que redactó en prisión analiza el porqué, un pueblo educado pudo verse envuelto en una adoración casi religiosa hacia su figura del Führer y una fe ciega en su ideología.
La conclusión no deja de sorprender, menciona que la sociedad alemana se vio cubierta por una nube de estupidez, la que “es un enemigo del bien mucho más peligroso que la maldad.”
Bonhoeffer nos menciona que esa estupidez no es un defecto intelectual, en tanto que muchas personas muy cultas fueron estúpidas bajo el régimen nazi. Esta actitud la asemeja más a un defecto moral y sociológico. En esta situación el ascenso al poder de una fuerza política o religiosa infecta a la sociedad con la estupidez; ante este contagio, las personas pierden su individualidad y se convierten en una herramienta carente de voluntad y capacidad de decisión propia, pues ante el fenómeno colectivo se diluye la individualidad y todo se convierte en una repetición de consignas y eslóganes sin sentid; desdeñando los argumentos racionales que se les presentan, en cuanto han renunciado a su capacidad crítica en aras de la colectividad. Este personaje representa un peligro extremo, pues no se le puede combatir ni exponer, pues al no manejarse por la razón es fácilmente manipulable y, en el caso de la Alemania nazi, se llegaron a cometer atrocidades sin que existiera sentimiento de culpa en sus autores, en aras de un bien mayor.
Tal vez una parte de la sociedad mexicana se ha impregnado de esa estupidez, pues veo la actitud de repetir eslóganes y consignas en aquellos que defienden a la 4T sin aceptar razones y negando la evidente con sentencias como: ¿Y dónde están las pruebas? ¿Por qué no presenta su denuncia? y la tajante afirmación: YO TENGO OTROS DATOS.
































Redes Sociales