OBISPOS DE LA FRONTERA TEXAS-MÉXICO: “NUESTRO PAPEL ES SER PASTORES”

OBISPOS DE LA FRONTERA TEXAS-MÉXICO: “NUESTRO PAPEL ES SER PASTORES”

El Arzobispo de San Antonio, Mons. Gustavo García-Siller, habla en una conferencia de prensa el 27 de febrero de 2026, después de la reunión de los Obispos Tex-Mex en El Paso, Texas (Estados Unidos). El obispo Mark Seitz (izquierda) y el obispo mexicano Alfonso Gerardo Miranda Guardiola de Piedras Negras, México (derecha), observan. | Crédito: Diócesis de El Paso.

Por AMIRA ABUZEID

Un grupo de obispos de la región fronteriza Texas-México, conocido informalmente como los “obispos Tex-Mex”, se reunió el viernes en El Paso, Texas (Estados Unidos), para hablar sobre la inmigración y sus efectos tanto en Estados Unidos como en México, así como sobre la reciente violencia en México relacionada con cárteles de la droga.

La reunión de los obispos Tex-Mex es ahora “la reunión internacional de obispos católicos de mayor duración en cualquier parte del mundo”, según un comunicado de prensa de la Diócesis de El Paso en nombre de los obispos. El grupo se ha reunido dos veces al año durante más de 40 años.

En la conferencia de prensa, el Arzobispo de San Antonio, Mons. Gustavo García-Siller, coordinador del grupo, dijo que los obispos estaban preocupados por la “difícil situación de nuestros hermanos y hermanas, los migrantes, que están a ambos lados de la frontera”.

El prelado dijo que la aplicación de las leyes migratorias ha “cambiado drásticamente” en los últimos años. Debido a estos cambios, García-Siller subrayó que los obispos “necesitan aprender nuevas maneras de servir bien” a los migrantes y refugiados para poder “aportar soluciones” y “algo de consuelo, algo de paz, algún tipo de comprensión”.

“Ustedes necesitan saber que Dios los ama, y que nosotros los amamos también”, dijo antes de comenzar a dirigirse a sus oyentes en español.

En su reunión, los obispos se guiaron por el Mensaje Especial de noviembre de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) sobre inmigración y por la declaración recientemente publicada de 20 obispos católicos estadounidenses de estados fronterizos y otros, quienes recomendaron reformas en la aplicación de las leyes migratorias a la administración Trump.

Sin embargo, el Obispo de El Paso, Mons. Mark Seitz, dijo que “los obispos no son políticos. Ese no es nuestro papel… nuestro papel es ser pastores”.

Haciendo eco de García-Siller, Seitz dijo que “nuestro papel es amar a las personas a las que servimos. Y… no nos importa si han vivido aquí mucho tiempo o si simplemente están de paso. Cuando vemos a esa otra persona, vemos a una persona creada por Dios y dotada de una dignidad especial, un valor que es incomparable e irrepetible”.

Los obispos también hablaron sobre la continua inestabilidad en México tras la muerte esta semana, a manos del ejército mexicano, del líder criminal Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y la violencia que siguió. Hablaron sobre la necesidad de una respuesta pastoral continua para quienes se han visto afectados.

Entre los otros prelados que participaron en la reunión del viernes estuvieron el Obispo de Victoria, Texas, Mons. Brendan Cahill, presidente del Comité de la USCCB sobre Migración y Refugiados; y Mons. Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, Obispo de Piedras Negras (México).

Otros asistentes incluyeron al Obispo de San Angelo, Texas, Mons. Michael Sis; y al Obispo de Brownsville, Texas, Mons. Daniel Flores.

El Padre Francisco Gallardo, de la Diócesis de Matamoros-Reynosa en México y secretario ejecutivo del Comité de Migración de los obispos mexicanos, también participó.

MISA EN MINNESOTA EN SOLIDARIDAD CON LOS MIGRANTES

Mientras tanto, el viernes en Minnesota, el Cardenal Robert McElroy de Washington, D.C.; el Cardenal Joseph Tobin de Newark, Nueva Jersey; el Cardenal Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en Estados Unidos; y el arzobispo Bernard Hebda de St. Paul y Minneapolis, junto con más de otros 30 obispos católicos, participaron en una Misa celebrada en solidaridad con los migrantes en el marco de la conferencia Way Forward en la Universidad de St. Thomas.

En declaraciones posteriores a la Misa, al referirse a la violencia reciente en Minnesota relacionada con la aplicación de las leyes migratorias, McElroy dijo: “Todos necesitamos comprometernos con la sanación y la reconciliación. Tomará mucho tiempo”.

Hebda estuvo de acuerdo y dijo: “Ese ministerio de reconciliación tiene que ser nuestro, en las Ciudades Gemelas y en todo el mundo”.

En enero, tras la muerte por disparos de dos manifestantes civiles, Hebda llamó a todos a “bajar la temperatura de la retórica” y a “librar nuestros corazones de los odios y prejuicios que nos impiden vernos unos a otros como hermanos y hermanas”, refiriéndose tanto a los inmigrantes sin estatus legal en el país como al personal encargado de la aplicación de las leyes migratorias, que “tiene la ingrata responsabilidad de hacer cumplir nuestras leyes”.

El viernes, McElroy calificó las acciones de control de ICE de este invierno pasado como “casi un sitio” en “el corazón de nuestro país”.

“La enseñanza católica respalda el derecho de la nación a controlar su frontera y, en estos casos, a deportar a quienes han sido condenados por delitos graves”, dijo.

Sin embargo, continuó, “buscar deportar a millones de hombres, mujeres y niños —familias que a menudo han vivido aquí durante décadas, muchos niños que no conocen otros países— es contrario a la fe católica y, más fundamentalmente, contrario a la dignidad humana básica”. VN

Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

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