SABER QUE SE PUEDE, QUERER QUE SE PUEDA EN 2012

El corazón del Mensaje del Papa Benedicto XVI para la XLV Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2012 es la educación en la justicia y la paz. Nuestro pastor universal nos invita en el inicio del año 2012 a soñar en una sociedad nueva, pero sobre todo a poner cimientos para que esos sueños tomen cuerpo y forma.

Cada Año Nuevo tenemos la costumbre de hacer buenos propósitos: bajar de peso, terminar un curso, pagar las tarjetas de crédito o quizás dejar atrás alguna conducta que consideramos pecaminosa, y todo eso es bueno aunque la mayor parte de las veces los buenos propósitos nos duren sólo el primer mes. Este año el Papa nos invita a pensar más en grande, nos invita a construir el futuro no sólo haciendo cambios en lo que parece más tangible, aquello que podemos medir, él nos invita a educarnos sobre los valores que pueden contribuir a que la sociedad se transforme desde adentro. Y de modo especial nos invita a poner nuestra atención en los jóvenes, quienes son los que sufren más la frustración que la incertidumbre económica ha generado.

En su mensaje, el Papa insiste en que la crisis económica de nuestro tiempo tiene unas causas antropológicas y culturales. ¿Qué quiere decir esto? Que necesitamos pensar en el desarrollo integral del ser humano. Tenemos que recuperar la convicción de que la persona, el ser humano es el centro de la organización social. El ser humano, hijo de Dios es el fin, no un medio para la economía, la política o la estructuración de los negocios. Pero además, el desarrollo integral del ser humano supone la comunidad, la sociedad y sus costumbres, supone un ambiente en el que cada persona y todas las personas tienen las oportunidades de desarrollarse en todos los aspectos de su vida. A este ambiente el Papa lo llama cultura. Entonces para volver a poner al ser humano en el centro y transformar la cultura de manera que ayude a todos a ser mejores personas, el Papa sugiere la educación en los valores.

El Papa nos invita a todas las personas de buena voluntad a trabajar seriamente en la educación en valores, en la formación moral, en la reflexión ética, y que esta educación moral sea algo popular para que llegue a todos. Todas las instituciones eclesiásticas, incluyendo parroquias, escuelas, universidades pero también los directivos de medios de comunicación masiva: Internet, radio, TV, deben asumir este reto. Este esfuerzo no puede quedarse en el círculo de la Iglesia Católica sino que, siendo una iniciativa de la Iglesia Católica debe motivar a todas las estructuras de educación y comunicación.

Podemos mencionar casos en los que se manifiesta esta falta de conciencia ética en diferentes ámbitos de la sociedad. Ejemplos muy llamativos han sido publicados en los periódicos de este país en los que se señala a directivos de grandes corporaciones que aun cumpliendo con la ley fallaron profundamente a principios éticos fundamentales. Incluso hubo situaciones tan descaradas que esos mismos personajes fueron llevados a tribunales y fueron encontrados culpables. Pero hay muchos otros casos que no se han juzgado, como por ejemplo: ¿Quién promovió los préstamos hipotecarios de cientos de miles de dólares con altos intereses y jugosas comisiones a personas que no tenían los medios para pagar? ¿Sobre qué bases morales se otorgaron salarios multimillonarios a directivos de empresas que quebraron o requirieron la ayuda del gobierno para sobrevivir? ¿Qué ejecutivos están detrás de la promoción de medicinas de alto riesgo en los medios de comunicación masiva? Al final de cuentas la pregunta es: ¿Existe realmente una ética empresarial que tenga al ser humano como fin último y no como medio de intereses económicos?

La carencia de moral la podemos también observar en el mundo de la política. ¿Por qué juegan los políticos de ambos partidos con el sufrimiento de los inmigrantes? ¿Qué criterios éticos justifican la persecución de personas que llevan años en este país, con familias formadas e hijos que son ciudadanos? ¿Cuál de esos políticos antiinmigrantes se ha preguntado sobre el daño psicológico, emocional, espiritual e incluso físico que provoca la división de las familias por las deportaciones? ¿Cómo pueden culpar a la comunidad inmigrante de la crisis económica? Hay incluso políticos que amparados en la religión autodenominándose guadalupanos apoyan leyes antiinmigrantes. ¿Hay alguna moral en estas formas de manipulación política?

Posiblemente estos ejemplos nos suenen muy lejano, pero hay valores y temas que están más cercanos a nosotros ¿que hay de la formación en los valores dentro de las familias? Hace unos días, al final de un curso de formación en la fe para adultos, el director del Instituto donde yo estaba dando una clase preguntaba a los alumnos ¿que aprendieron a lo largo del año? Un padre de familia con mucha honestidad contestó: “Yo no sabía nada sobre la doctrina del bien común y por lo tanto nunca la enseñé a mis hijos, y veo que sus formas de egoísmo tienen como raíz que nunca los supe educar en ese valor. Déjenme proponerles otros ejemplo: hace un par de meses en el periódico Los Angeles Times publicaron las estadísticas acerca del porcentaje de familias que podemos considerar tradicionales, es decir, formadas por padre y madre con un vinculo estable de matrimonio e hijos viviendo en el mismo hogar. Mi sorpresa fue notar que no llega a 25% el número de familias que cumplen estas características. El 75% son familias en segundas o terceras nupcias o sin un compromiso estable, o familias monoparentales u otras formas de familia. No podemos cambiar los hechos, ni considerar personas malas a quienes han pasado por el trauma de un divorcio, sin embargo nos podemos preguntar. ¿Por qué hemos descuidado tanto la educación en valores familiares? ¿Por qué tantos matrimonios jóvenes fracasan, cuando su intención inicial ciertamente era un matrimonio para toda la vida?

Aún en la Iglesia hemos tenido que implementar políticas que verifiquen la moralidad de los que en ella trabajan y sirven. El llamado a la formación en valores morales es una urgencia para todos los que ejercen cualquier forma de liderazgo en la Iglesia.

Pero volviendo al mensaje del Papa tenemos que insistir que la prioridad en este esfuerzo de educar en valores es la juventud. Es muy frecuente encontrar padres de familia que no encuentran las palabras para dialogar con sus hijos sobre estos temas. No hay confianza para abrir el corazón, o no hay la disposición para dialogar. Los temas morales especialmente los relacionados con la moral sexual son temas vetados y eso ha generado que un gran número de adolescentes, hombres y mujeres empiecen su vida sexual sin la orientación adecuada. Hace unos días en un programa de Univisión se señalaba que las enfermedades de trasmisión sexual han aumentado drásticamente entre las y los adolescentes hispanos, y la solución que sugerían era que tanto chicos comos chicas trajeran en su bolsa un condón. Por supuesto que esta no es una solución sino un parche a un problema que requiere un tratamiento más serio.

Me parece muy luminoso el mensaje del Papa, me parece que hay mucho que hacer en 2012 en la tarea de conocer, comprender y enseñar los valores morales. Sabemos que no se trata simplemente de repetir costumbres del pasado, ni de imponer una moral rígida y farisea que asuste y oprima. Tenemos que desarrollar la capacidad y la lucidez suficiente para presentar los valores siempre vigentes y siempre nuevos del Evangelio en un lenguaje entendible y creíble; superando las formas de prohibición o la amenaza del castigo. La propuesta moral debe ser desde una mentalidad liberadora, que cree en la bondad de cada hombre y de cada mujer y en sus potencialidades de vivir de acuerdo al proyecto que Dios ha puesto en su conciencia.

Esta propuesta es un gran proyecto para 2012. El Papa nos pide que lo hagamos intencionalmente, esto es, no aprovechando oportunidades sino generando oportunidades eduquemos en los valores cristianos. No tengamos miedo hagamos lo que esté en nuestras manos y podremos sentirnos orgullosos de que somos gestores de la historia, agentes de un proyecto que el Señor Jesús inició hace dos mil años cuando nos propuso el reino de Dios como el único medio de hacer nuevas todas las cosas.

Me gustaría terminar este artículo con una estrofa de la canción de Diego Torres, “Saber que se puede”, para que cuando la oigamos en la radio o en la TV recordemos nuestro compromiso para 2012.

“Saber que se puede/ querer que se pueda/ quitarse los miedos/ sacarlos afuera/ pintarse la cara color esperanza/ tentar al futuro con el corazón”. VN

Dr. José Antonio Medina:
(562) 619- 0898
amedina@liguori.org

El Dr. José Antonio Medina dictará una conferencia titulada “La espiritualidad del amor erótico” en Loyola Marymount University, el día sábado 11 de febrero de 2012 a las 12:30 p.m. Para mayor información, llamar al (310) 338 -7758 o enviar su nombre y teléfono a amedina@liguori.org.

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