El Papa León XIV presidió la Misa el 11 de enero, Fiesta del Bautismo del Señor. | Crédito: Vatican Media
El Papa León XIV bautizó este domingo a veinte niños, hijos de empleados del Vaticano, durante la Misa con motivo de la fiesta del Bautismo del Señor, celebrada en la Capilla Sixtina.
En su homilía, el Pontífice subrayó la importancia de la fe en la vida cristiana y recordó que “cuando sabemos que algo es esencial, lo buscamos inmediatamente para nuestros seres queridos”.
“¿Quién de nosotros, en efecto, dejaría a los recién nacidos sin ropa o sin alimento, esperando que de mayores elijan cómo vestirse y qué comer?”, se preguntó el Pontífice que de esta manera recurrió a una imagen sencilla para explicar el valor de la fe, comparándola con los cuidados básicos que todo niño necesita. “Si el alimento y el vestido son necesarios para vivir, la fe es más que necesaria, porque con Dios la vida encuentra la salvación”, aseveró.
La tradición de bautizar a los hijos de los trabajadores vaticanos se remonta a 1981, cuando fue instaurada por san Juan Pablo II. Las dos primeras ceremonias tuvieron lugar en la Capilla Paulina, y desde 1983 se celebran en la Capilla Sixtina.
Bajo los majestuosos frescos de Miguel Ángel, algunos llantos infantiles acompañaron la liturgia eucarística. En el mismo espacio donde fue elegido Sucesor de Pedro el pasado 8 de mayo, el Papa impartió el Bautismo a los pequeños, derramando agua bendita sobre la cabeza de cada uno. Posteriormente, se realizó la unción con el santo crisma y el encendido de las velas, tomadas del cirio pascual, a cargo de los padres.
Durante la celebración, León XIV recordó que el sacramento administrado a los niños significa que “Dios los ama” y “se convierten en cristiano, en nuestros hermanos y hermanas”.
En este contexto, afirmó: “Los hijos que ahora tienen en brazos se convierten en criaturas nuevas. Así como de ustedes, sus padres, han recibido la vida, ahora reciben también el sentido para vivirla: la fe”.
EL PAPEL DE LOS PADRES EN LA TRANSMISIÓN DE LA FE
León XIV destacó el papel decisivo de los padres como primeros educadores en la fe de sus hijos. En ese sentido, recordó que “el amor providente de Dios se manifiesta en la tierra a través de ustedes, mamás y papás, que piden la fe para sus hijos”.
También evocó la relación de entrega mutua que une a padres e hijos a lo largo de la vida: “ciertamente, llegará el día en que serán pesados para llevarles en brazos; y llegará también el día en que serán ellos quienes los sostengan a ustedes”.
El Papa explicó, que el primero de los sacramentos “nos une en la única familia de la Iglesia”, y expresó su deseo de que el Bautizo “santifique en todo momento a todas sus familias, otorgando fuerza y constancia al afecto que los une”.
EL SIGNIFICADO DE LOS SIGNOS DEL BAUTISMO
El Papa se detuvo asimismo en el significado de los gestos y símbolos del Bautismo, a los que definió como “bellísimos testimonios” de la acción de Dios en la vida cristiana: “el agua de la fuente es el baño en el Espíritu, que purifica de todo pecado; la vestidura blanca es el traje nuevo que Dios Padre nos concede para la fiesta eterna de su Reino; la vela encendida del cirio pascual es la luz de Cristo resucitado, que ilumina nuestro camino”.
La celebración concluyó con una exhortación del Pontífice a perseverar en la fe: “Les deseo que continúen ese camino, con alegría, a lo largo del año que acaba de comenzar y durante toda la vida, seguros de que el Señor siempre acompañará sus pasos”. VN
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