EL MATRIMONIO ES CAMINO PARA ALCANZAR LA FELICIDAD

Creo que todos estamos de acuerdo al afirmar que con familias estables se contribuye de manera eficaz en la construcción de barrios sanos y comunidades que viven en paz. Pero sin duda éste es uno de los retos más apremiantes tanto para la sociedad como para la Iglesia de hoy. Las estadísticas nos muestran que especialmente en California, el número de familias en las que los padres están casados con un compromiso estable es cada vez menor. Han aumentado otras formas de familia como son las madres solteras, padres solteros, niños viviendo con los abuelos, parejas de hecho sin compromiso permanente, etc. ¿Por qué se están dando ese cambio tan radical y de manera tan acelerada? Las razones de estos cambios sociológicos no son fáciles de identificar porque entran en juego elementos muy variados como son: la libertad humana, el problema migratorio, el choque con la cultura dominante, etc. Yo quisiera en este artículo ofrecer unos criterios que ayuden a mejorar la vida de las parejas para que se realicen como personas aceptando que sólo dentro de un compromiso permanente y con la bendición de Dios pueden alcanzar la felicidad verdadera.

El anhelo de formar una familia estable está en la mente y corazón de todos los que empiezan una vida en pareja, pero los límites de la condición humana atravesada por el pecado original impiden expresar y vivir en plenitud este anhelo de permanencia y de compromiso para toda la vida que es inherente a todo matrimonio. Los documentos de la Iglesia nos dicen que la preparación para el matrimonio empieza con la vida en familia. Es en la familia de origen donde se aprende a construir la familia de la que seremos responsables.

HE AQUÍ ALGUNOS CRITERIOS PARA FORMAR PAREJAS FELICES Y FAMILIAS ESTABLES

1. Uno de los grandes retos para todos, pero especialmente para una relación de pareja, es ser personas íntegras, responsables, libres y honestas, es decir ser personas maduras. No se trata de ser perfectos; se trata de desarrollar las destrezas humanas que nos permitan una convivencia sana sin violencia, sin gritos, sin chantajes ni manipulación. La madurez humana se nota en el trato con las personas del sexo opuesto, en la estabilidad de ánimo, en la manera cómo las personas se proponen sus metas y en los medios que buscan para conseguirlas. Entonces la madurez humana es condición básica para las personas que quieren una relación estable. Una persona que es infiel no puede vivir en pareja, y menos contraer matrimonio eclesiástico; una persona que no pone los medios para conseguir lo que se propone es un soñador iluso; una persona que siempre culpa a los demás de sus propios errores es incapaz de construir una familia. Por todo esto, todos los que servimos en la Iglesia debemos ayudar a las personas a trabajar en su crecimiento para asumir responsablemente los retos de la vida.

2. EL DIÁLOGO es un proceso que crea un ambiente de confianza en las parejas y en la relación padres-hijos. La falta de comunicación es motivo de desconfianza, celos, conflictos y finalmente de separación. El Papa Pablo VI pensando en los matrimonios y las familias escribió en su Encíclica Ecclesiam Suam los siguientes consejos para mejorar la comunicación en los matrimonios y familias:

TEN CLARIDAD. Con esta frase el Papa insistía en la necesidad de expresar de manera sencilla nuestros puntos de vista, expresar lo que pensamos con orden y de manera lógica, de manera que quien nos escucha realmente puede darse cuenta lo que queremos comunicar. Muchos de los conflictos de pareja tienen su origen en que no sabemos qué es lo que le duele, le molesta o le agrada a la persona con la que vivo, porque nunca la escucho. ¿No podríamos poner un poquito de atención a quien se supone que amamos?;

TEN RESPETO. Si ofendemos a nuestra pareja con burlas, comentarios despectivos o frases hirientes es obvio que la relación se daña hasta el punto que se vuelve intolerable. Mostrar respeto a la pareja es respetarse a sí mismo porque al final es a uno mismo a quien daño con comentarios groseros o agresivos;

TEN CONFIANZA. Esto quiere decir ponerse en las manos de mi pareja sin reservas, como el niño que confía absolutamente en su padre o en su madre, si la confianza ya se dañó por algún motivo razonable o imaginario es necesario recibir ayuda porque de lo contrario las sospechas y suspicacias provocarán comentarios y actitudes que realmente harán muy pesada la vida familiar;

TEN PRUDENCIA. Esto quiere decir desarrollar la sensibilidad para no decir cosas que lastiman, ni traer cosas del pasado que hacen daño ni “meter la pata” con comentarios fuera de lugar, especialmente delante de otras personas, pues ponemos en riesgo la reputación de nuestra pareja;

ESCUCHA ANTES DE HABLAR. La confianza y lealtad se alcanzan escuchando, no siendo escuchados. Si quieres construir relaciones que produzcan confianza y felicidad muestra interés en la opiniones de los otros respecto a la cosas cotidianas, pero especialmente en las decisiones que van a afectar radicalmente la vida de la pareja o de la familia.

3. LA SEXUALIDAD es un elemento central de la vida de la pareja y por eso es importante aclarar cuáles son sus expectativas y cómo quieren vivir ese aspecto de su intimidad. Los seres humanos somos cuerpo y espíritu de manera integral, no los podemos separar, por lo que nuestra expresión corporal como es el placer sexual tiene una repercusión espiritual. No en balde la Iglesia afirma el carácter unitivo del acto sexual junto al carácter procreativo. Nuestro cuerpo expresa nuestros más profundos sentimientos y los valores en los que creemos, por eso vivir en un ambiente de diálogo y respeto es condición fundamental para una agradable vida. Además, la sexualidad es un componente que influye en todos los aspectos de nuestra vida como es nuestra conducta diaria, nuestra percepción de la realidad y en nuestras motivaciones para hacer lo que hacemos. Actuamos como hombres o mujeres y ese es un elemento esencial de nuestras relaciones humanas y de la riqueza del matrimonio pues es en la complementariedad de los sexos en donde podemos completar nuestras aspiraciones personales y nuestro crecimiento en el amor. La entrega mutua que es propia del matrimonio tiene una de sus mejores expresiones en la entrega sexual entre un hombre y una mujer, por eso, cuando hay ofensas o descuido en la atención a la pareja se afecta la vida.

4. LA VIDA ESPIRITUAL tiene una enorme repercusión en la vida de la pareja, abarca desde los momentos de oración en común, las prácticas litúrgicas como la participación en la Santa Misa, el diálogo sobre temas religiosos con otras parejas, pero sobretodo la revisión permanente de la vida para reorientar aquellos aspectos que requieren cambio. La lectura bíblica, y otras lecturas espirituales, así como los momentos de oración ayudan a que las parejas y cada uno de los que la forman oriente su propio mundo interior, que en muchas ocasiones es muy caótico.

Nuestras experiencias del pasado así como nuestros instintos, conflictos personales, anhelos frustrados y otras experiencias se acumulan en nuestro inconsciente generando conductas y actitudes que en ocasiones sin darnos cuenta provocan conflictos en la pareja. La vida espiritual contribuye a que las personas sean más dueñas de sí mismas, dominen sanamente al monstruito que llevan dentro y purifiquen sus motivaciones para vivir y actuar de acuerdo al ideal del amor que Jesús nos mostró. Una sana vida espiritual es excelente ayuda para formar matrimonios felices y estables.

La virtud que encierra todas las anteriores es el amor, pero el amor es un concepto muy amplio, requiere que las parejas lo vuelvan vida en el día a día de su relación. Implica ser servidores el uno del otro, ayudarse en las tareas domésticas y en el cuidado de los niños, ocuparse de atender a las necesidades del otro creando la sensibilidad para percibirlas, atender a las peticiones de la pareja con un corazón abierto y generoso, entender cuando la pareja pasa por crisis o situaciones difíciles producto del trabajo, la enfermedad y otros problemas que se presenten. En fin, es necesario aceptar y creer que el Sacramento del matrimonio hizo una sola carne a quienes antes eran dos desconocidos.

En fin, este breve artículo no pretende resolver todas las problemáticas que se dan en la vida de la pareja, especialmente en este tiempo en que tantas parejas sufren la amenaza de la separación por los problemas migratorios o la pobreza crónica producto de la crisis económica. Sin embargo, tener pistas sencillas que refresquen el amor en la pareja pueden ser vistas como un recurso para todas estas situaciones y otras por las que pasan las parejas de nuestro tiempo.

Muchos de los conflictos que terminaron en separación se hubieran podido superar con buena voluntad de parte de ambos y una buena dosis de apertura para aprender a transformar conductas negativas. En ocasiones, las personas no son conscientes de que de sus actitudes son producto de haber vivido en familias disfuncionales con alta carga de manipulación o violencia.

Conocernos, aceptarnos y superarnos es una buena estrategia para salvar nuestros matrimonios y darle un cambio a las estadísticas que pretenden afirmar que ya no es posible construir parejas y familias felices y estables. VN

Dr. José Antonio Medina
amedina@liguori.org
(562) 619- 0898

El Dr. José Antonio Medina ofrecerá el sábado 16 de junio de 1:00 a 5:00 p.m. la conferencia titulada “Trasmitiendo la fe a nuestros hijos”, en:

Loyola Marymount University

Hilton Center for Business 300
1 LMU Drive, Los Ángeles, CA 90045

Para inscribirse llame al (310) 338-2799 o visite http://extension.lmu.edu/español

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