El Papa León XIV con las Hermanitas de los Pobres y los ancianos de la casa de acogida en Argelia. | Crédito: Vatican Media.
Por PAPA LEÓN XIV
En su segundo día en Argelia, este 14 de abril, el Papa León XIV visitó la Casa de Acogida de las Hermanitas de los Pobres en Annaba, la Hipona de la que San Agustín fue obispo. Tras escuchar testimonios de esperanza y fraternidad, el Pontífice dirigió un cálido saludo a los ancianos y religiosos presentes, destacando que donde hay amor y servicio habita Dios, y animándolos a seguir construyendo un reino de paz frente a las injusticias del mundo.
A continuación, el saludo del Papa León XIV en la Casa de Acogida de las Hermanitas de los Pobres:
Agradezco a las Hermanitas de los Pobres y al personal de la residencia. Gracias, Madre Filomena, por la bienvenida que me ha brindado.
Gracias, Excelencia, por sus conmovedoras palabras. Escuchándolo y viendo su presencia aquí en medio de los hermanos y hermanas ancianos, surge espontáneamente la alabanza y el agradecimiento a Dios. Como hizo Jesús aquel día, en el que, estremecido de gozo por el Espíritu Santo, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido» (Lc 10,21).
Agradezco al señor Salah Bouchemel su testimonio, tan hermoso y consolador. Pienso que el Señor, desde el cielo, viendo una casa como esta, donde se busca vivir juntos en fraternidad, puede pensar: ¡pues hay esperanza! Sí, porque el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños y los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día. Como tratan de hacerlo ustedes aquí en el servicio cotidiano, en la amistad y en la vida comunitaria.
¡Gracias, queridas hermanas y queridos hermanos, por este encuentro! Los tengo presentes en mi oración y de corazón les doy mi bendición. VN
