Familiares de desaparecidos participaron el domingo 15 de marzo de 2026, cuarto Domingo de Cuaresma, en una Misa presidida por Mons. Francisco Javier Acero en la Basílica de Guadalupe. | Crédito: Basílica de Guadalupe.
Por DAVID RAMOS
“No son cifras, son personas que tienen una identidad propia, que pertenecen a una familia”, clama el obispo Francisco Javier Acero, agustino recoleto que es también auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, ante la crisis de las desapariciones forzadas que vive el país y que ha motivado incluso una alerta desde un comité de expertos de las Naciones Unidas.
Un reciente informe del Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED, por sus siglas en inglés) ha solicitado que la Asamblea General de la ONU examine el caso de los desaparecidos en México, concluyendo que “existen indicios fundados de que se han perpetrado y se siguen perpetrando desapariciones forzadas en el contexto de varios ataques generalizados o sistemáticos llevados a cabo en México, es decir, como crimen de lesa humanidad”.
La publicación del informe, el 2 de abril, coincide con las conmovedoras imágenes de Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, asegurando a fines de marzo que encontró los huesos de uno de sus hijos desaparecidos, Marco Antonio, en un descampado cerca de una carretera de Sonora, al norte del país.
“Lo que pasé con mi hijo Marco Antonio no quisiera que ninguna madre lo viva”, expresó mientras esperaba las pruebas de ADN que finalmente confirmaron que se trataba de los restos de su hijo.
Otro de los hijos de Ceci Flores, Alejandro, permanece desaparecido desde hace más de 10 años.
“ACOMPAÑAR DESDE EL CORAZÓN”
En declaraciones a ACI Prensa, Mons. Francisco Javier Acero compartió que sintió “bastante sorpresa y comprensión” al conocer del hallazgo de los restos del hijo de Ceci Flores. El Obispo Auxiliar de México está especialmente involucrado en el trabajo de las familias buscadoras, con quienes se reúne todos los meses.
“El cansancio emocional y, sobre todo, las ganas de enterrar dignamente los restos de su hijo es algo natural”, compartió, y dijo que “debemos respetar el dolor sagrado de tantas familias que sufren la desaparición de sus hijos”.
“Las desapariciones, la búsqueda y el encuentro son un rito solemne que debemos acompañar desde el corazón, sin juicios, como nos muestra Jesús en el Evangelio”, señaló.
ATAQUES “GENERALIZADOS O SISTEMÁTICOS”
De acuerdo a cifras oficiales de la Secretaría de Gobernación de México, desde el 31 de diciembre de 1952 hasta la fecha han desaparecido en el país 395.549 personas, de las cuales 132.877 continúan sin ser localizadas.
El Índice de Paz México 2025, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, advierte que “se ha identificado una tendencia creciente de personas reportadas como desaparecidas en todo el país, lo que ha generado niveles crecientes de alarma e indignación”.
“Desde 2010, se han registrado aproximadamente 292,000 casos de personas desaparecidas en México, y más de la mitad de estos casos ocurrieron en los últimos seis años”, señala el documento.
El informe de la CED apunta a “indicios bien fundados” de que las desapariciones forzadas serían perpetradas “mediante varios ‘ataques’ generalizados o sistemáticos en distintos lugares y momentos, dirigidos contra la población civil, de conformidad con políticas estatales u organizacionales de cometer tales ataques o de promover esa política, es decir, políticas concebidas y/o aplicadas por autoridades públicas en los ámbitos federal, estatal o municipal, o por ‘organizaciones’ que actúan de forma autónoma o con la complicidad y, como mínimo, la aquiescencia de autoridades públicas en los ámbitos municipal, estatal y federal”.
En su conferencia de prensa matutina este 6 de abril, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo que explicarán al Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU “lo que se está haciendo” en el país respecto a las desapariciones, así como “por qué razones no estamos de acuerdo con este informe que se presentó por parte de este comité”.
Sheinbaum dijo que en el informe de la CED “hay una extrapolación hasta el 2025” de datos que se remontan al periodo “del 2009 al 2017”, y que hay datos del trabajo actual del gobierno que “no fueron considerados por esta comisión”.
EL PAPEL DE LA IGLESIA ANTE LAS DESAPARICIONES
Mons. Francisco Javier Acero destacó que la Iglesia acompaña a las familias de los desaparecidos “desde la escucha empática y con los buzones de la paz”, colocados en diversas parroquias de varios puntos del país, que muchas veces sirven para recibir información sobre fosas clandestinas.
Al mismo tiempo, indicó que se pone “en la agenda encuentros con ellas todos los meses para escucha”, algo que se realiza junto a líderes de otras denominaciones cristianas y de otros credos, para mostrarle a las familias que “no están solas”.
También se ayuda a “organizar mesas de diálogo con el gobierno para resolver tanta impotencia y minimizar la burocracia en estos momentos de pérdida”, dijo.
“Con los criminales no se dialoga”
El obispo, que cerca del final de la Cuaresma de este año hizo un llamado a la conversión de los criminales mexicanos y a que “dejen de matar”, destacó que “todos somos hijos de Dios y para todos son las actitudes de conversión, perdón y reconciliación”.
“Lo que sí tenemos que aclarar es que matar es un pecado y un delito”, subrayó. “Y clamar que dejen de matar”.
Mons. Acero aseguró que “no podemos tolerar que el miedo y el chantaje sean los justificantes para la indiferencia. Y con los criminales no se dialoga, se media por el Pueblo de Dios, por la paz”.
Mientras que “el diálogo es un proceso de comunicación directa para intercambiar ideas y construir confianza, centrado en el proceso, algo imposible si no se llega a acordar una entrega de armas”, explicó. “Sentarse a dialogar es aceptar lo que el otro hace”, dijo, mientras que la mediación sirve “para facilitar un acuerdo” y “busca resultados” entre el crimen organizado y el gobierno.
“LA ESPERANZA NO DECEPCIONA”
“Es un descanso del alma saber que tantas lágrimas perdidas hoy son encontradas por los restos de su hijo”, indicó el prelado recordando el caso de Ceci Flores. “Creo que encontrar a su hijo en cualquier condición da una paz que no podemos describir”.
El obispo agustino recoleto lamentó que “desgraciadamente” hay madres que han encontrado “a su propio hijo en una morgue apilado con otros cuerpos, y esto es intolerable. No son cifras, son personas que tienen una identidad propia, que pertenecen a una familia, una población determinada”.
También alertó sobre el peligro que enfrentan las familias buscadoras cuando buscan a sus seres queridos “en algún campo baldío donde se sabe que en esa zona hay fosas clandestinas”, pues “hay personas buscadoras [a quienes] las han matado”.
En ese marco, alentó a “que no se pierda la memoria de ningún desaparecido. En la memoria se encuentra a Dios, el Dios que acompaña, que nos hace crecer, que nos tomó de la mano”.
En un mensaje dirigido para las familias buscadoras, el obispo las alentó a “que la impotencia no las llene de resignación. La esperanza es la que nos ayuda a caminar”.
“La esperanza no decepciona, está siempre allí: silenciosa, humilde es la que nos da fortalece desde el interior. La Iglesia las sigue acompañando a pesar de nuestras muchas faltas. Las escuchamos sí, pero sobre todo las queremos”, concluyó. VN
FUENTE | ACI Prensa
