HISPANA ORGULLOSA DE SUS RAÍCES RESALTA LA FIGURA FEMENINA EN DISNEY

Los Ángeles.- Orgullosa de su origen mexicano pero plenamente adaptada a las costumbres estadounidenses, Norma Pérez ha sido un importante enlace de la comunidad latina en el Sur de California con el “mundo de Disney” al promover los logros de los hispanos dentro de la organización.

Madre de dos hijos, esta latina ha sabido luchar sola, aunque con el apoyo de su familia, para sacar adelante su hogar y sus exigentes compromisos profesionales.

“Mi mamá -una de nueve hijos- vino a los Estados Unidos a trabajar buscando el ‘sueño americano’ para ayudar con la crianza de su hijo mayor y de su familia”, recordó sobre la llegada de su madre a Los Ángeles.

“A pesar de tener una educación solamente de tercer año de primaria avanzó mucho y tuvo un negocio exitoso -una barbería- durante casi 30 años con el que nos educó y nos sacó adelante a todos”.

Así, Norma nació en el “corazón del este de Los Ángeles” pero pasó sus primeros ocho años viviendo en Guadalajara, México, bajo el cuidado de sus abuelos y su tía, lo que le permitió aprender muy bien el español y también identificarse con la cultura de su familia.

“Yo me siento muy mexicana”, asegura esta ejecutiva de Disney que realiza un importante trabajo de doble vía trasmitiendo a la comunidad hispana lo que pasa dentro de la organización y apoyando a los hispanos que como ella quieren encontrar un camino exitoso en el “mundo mágico”.

Cuando nació su hermana, ella tenía cerca de ocho años y la situación cambió: vino a vivir en los Estados Unidos y viajaba a Guadalajara, México, “cada vez que había la oportunidad y en las vacaciones de verano”.

“Sin embargo, fue una infancia con dificultades y limitaciones viviendo en vecindarios peligrosos y con necesidades”, recordó.

Se casó al terminar la preparatoria y antes de cumplir los 20 años ya tenía una hija. Dos años después nació su hijo. Pero cuando el matrimonio no funcionó y vino el divorcio, la joven madre se enfrentó a su realidad de salir adelante ella sola y educar a sus hijos.

“El secreto es nunca perder la fe en Dios y nunca perder la fe en ti misma. Cada mañana cuando me levantaba, veía las caritas de mis niños y me decía ‘por ti y por ti, hoy va ser diferente'”, recordó.

Y efectivamente cada día era diferente: no pudo decir que cada día fuera perfecto porque a veces las cosas no salían como yo quería o había obstáculos que no acababa de superar por lo que al día siguiente era seguir luchando, agregó.

Después de unos años administrando un restaurante y formando parte de un ballet folclórico, comenzó a trabajar para su hermana, fundadora de una agencia de relaciones públicas,

Luego de unos años trabajando allí -“donde me trataban como una más y sin consideraciones especiales” -y estudiando en la universidad comenzó a participar en las campañas para Disney.

Al aproximarse los 50 años del parque Disneyland -el primero del mundo, que se abrió el 17 de julio de 1955- la compañía la invitó a vincularse directamente con la corporación para esa campaña.

“Yo tenía mucho miedo porque pasaba de una empresa donde no éramos más de 20 a donde somos más de 20.000, sólo en este parque”, pero el ejecutivo de Disney que me hizo el ofrecimiento me orientó y he podido salir adelante durante estos seis años.

Como mujer, se identifica y resalta la importancia que tuvo en la vida de Walt Disney su esposa, Lillian, quien entre otros muchos aportes sugirió en 1928 el nombre de Mickey (en lugar de Mortimer que sonaba “muy pomposo”) para el ratón que ha llegado a ser un símbolo universal de la empresa.

Ahora que sus hijos ya están en la universidad, aseguró que desea “abrir un poco mis alas para volar más lejos”, al mencionar su meta de formar parte del personal con experiencia que trabajará en el nuevo parque de Shanghái, China, programado para abrir en 2016.

“Quiero aprender el idioma y aportar mi experiencia para ese nuevo proyecto”, finalizó. VN

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