Publicado el 03-01-2013
AMAR A LA IGLESIAPor Monseñor JOSÉ H. GOMEZ, Arzobispo de Los Ángeles |
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Por primera vez en muchos siglos, la “sede” de San Pedro está vacía porque el Papa ha renunciado al pontificado. Mientras escribo esto, el Papa Benedicto XVI se está retirando, y empiezan los arreglos para el cónclave del Colegio de Cardenales, que tiene el deber sagrado de elegir un nuevo Papa. Este es un hermoso momento espiritual para todos nosotros en la Iglesia. Un momento de alabanza, oración y sacrificios. Lamentablemente, este momento espiritual también se ha convertido en un tiempo de escándalo. Algunos grupos que quieren tratar de manipular las decisiones de los Cardenales son los que están provocando la mayor parte de la controversia. Como dijo el Vaticano la semana pasada: “A través de los siglos, los Cardenales han debido hacer frente a múltiples formas de presión… cuyo fin era condicionar su decisiones, doblegándolas a lógicas de tipo político o mundano… Ahora se intenta poner en juego el peso de la opinión pública… Es deplorable que se multiplique la difusión de noticias, a menudo no verificadas o no verificables, o incluso falsas, incluso con graves perjuicios para las personas y las instituciones.” Toda esta controversia nos debe recordar que la Iglesia tiene enemigos – exactamente como Jesús dijo que pasaría. Pero no podemos olvidar que Jesús está siempre con Su Iglesia. Él prometió amarnos hasta el fin. Tenemos que intensificar nuestras oraciones. Tenemos que buscar la gracia para resistir a las presiones por definir a la Iglesia según la lógica de la política y del espíritu de este mundo. Mientras esperamos la elección de un nuevo Papa, deberíamos aprovechar este tiempo para rezar por una apreciación más profunda del gran misterio que es la Iglesia. La Iglesia no es como cualquier otra institución en el mundo ni en la historia. Porque la Iglesia no es una institución meramente humana. La Iglesia es también divina. De la misma manera que las dos naturalezas de Jesucristo, quien es “verdadero Dios y verdadero hombre”. Todos sabemos que la Iglesia es humana. La Iglesia está formada por hombres y mujeres como ustedes y yo – y ninguno de nosotros es perfecto. Tenemos limitaciones y debilidades que tratamos de superar. Dios nos da el don de la libertad. Y nosotros podemos utilizar esa libertad para servirlo a Él o no. Pero la ... |
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