“MADRE RAYO DE ESPERANZA”, LEMA QUE HICIERON SUYO MILLARES DE FELIGRESES EN PROCESIÓN GUADALUPANA

“MADRE RAYO DE ESPERANZA”, LEMA QUE HICIERON SUYO MILLARES DE FELIGRESES EN PROCESIÓN GUADALUPANA

“Me siento muy afortunado de ser el primero en llevar la antorcha porque es la lumbre que nuca se apaga y que sigue ardiendo para mostrarnos que hay esperanzas a pesar de la violencia y los problemas económicos”, expresó JULIO CHÁVEZ, un estudiante que encabezó la participación de un millar de jóvenes durante la procesión de la Virgen de Guadalupe en el Este de Los Angeles.

Julio expresa que desde muy pequeño sus padres le inculcaron la fe en la Virgen Morena de Tepeyac; cada domingo debía estar en misa y cada año le llevaban a visitar la Basílica ubicada en el Distrito Federal para ofrecer sus respetos, para dar gracias y hacer peticiones a la virgen. De manera que llevar “el fuego sagrado” como se le llamó a la antorcha ardiendo, fue un privilegio y una experiencia que recordará por siempre.

CAROLINA GUEVARA, de la Arquidiócesis de Los Angeles, explicó que los jóvenes participaron por primera vez llevando la antorcha, y para ello se prepararon con anticipación tanto física como espiritual y fueron ellos mismos quienes acordaron darle significado que se enfocó en tres temas importantes: hacer conciencia sobre la reforma migratoria, debido a que muchas familias están siendo separadas a causa de las redadas. Segundo: la violencia que afecta directamente a los jóvenes debido a las pandillas y tercero: la pobreza, que no permite que más jóvenes asistan al colegio y a la universidad.

La antorcha significó la esperanza y la fe hacia la Virgen de Guadalupe, al igual que el lema de la procesión “Madre Rayo de Esperanza”, por eso millares de feligreses reflejaban en sus rostros el regocijo, porque a pesar de la carga de problemas por diversas circunstancias, la virgen les cubre con su manto protector.

De hecho, el Comité Guadalupano de Los Angeles tenía una sorpresa a los devotos de la Virgen Morena: les dio la oportunidad de escribir sus peticiones que introducirían en un sobre previamente preparado, para llevarlo a la misma basílica de la Virgen de Guadalupe en México D.F para la fiesta del 12 de diciembre, el principal día de la patrona de todos los mexicanos.

Y es como dice la Biblia: la fe mueve montañas, porque de todos los feligreses entrevistados por Vida Nueva, la mayoría tiene más de un testimonio que contar sobre las maravillas que hace la virgen. Desde el más insignificante milagro hasta salvar la vida durante un accidente o intervenir en una operación quirúrgica.

ETELVINA MIRANDA, por ejemplo, aseguró que el año pasado tuvo una enfermedad que la postró en cama por más de un mes, debiendo ser ingresada al hospital. Sin embargo, le pidió a la virgen que la sanara. Explicó que después de sus ruegos la virgen no sólo la sanó, sino que le dio la fuerza necesaria para asistir a la procesión.

“Estaba débil porque recién había salido del hospital, pero tuve la fuerza para recorrer toda la procesión ayudada únicamente por un bastón”, comenta Etelvina. Su testimonio no sería digno de admirar si no fuera porque ya cumplió los 85 años de edad, y este año caminó sin ayuda más que de sus dos piernas que ahora parecen más fortalecidas que nunca.

Etelvina es de Michoacan, México, y desde que ella tiene conocimiento su madre era muy católica, tanto así que fielmente celebraban año con año el día de la Virgen de Guadalupe, “había merienda para todos los que participaban” recuerda.

ROSA LINDA MIRANDA, de Durango, México, quien también participó en la procesión, dijo sentirse muy feliz de haber asistido a la procesión y la misa dedicada a la Virgen de Guadalupe, porque le permitió continuar con las tradiciones de su madre y abuelos, quienes le inculcaron junto a sus hermanos la fe en la Virgen del Tepeyac.

“Esta procesión es muy importante para todo el creyente -no necesariamente el mexicano- la virgen es algo muy significativo para todos nosotros”, comentó Rosalinda.

Agrega que la virgen le ha hecho varios milagros, uno de ellos es la vez que su hija se le fue de la casa, estaba muy preocupada porque algo podía pasarle, sin embargo durante un programa de radio “Saludo a la Virgen” en la estación católica, se puso de rodillas y le rezó a la virgen pidiéndole que por favor le regresara a su hija a la casa, esa misma noche su hija aprovechando un momento que estaba fuera le dejó una carta pidiéndole perdón y que la disculpara porque ella quería regresar a la casa.

Ahora comenta Rosa Linda que su petición a la virgen no tardó ni 24 horas para ser contestada. “Yo me sentí impresionada de cómo nos tardamos más en hacer la petición cuando ya nos están contestando”, comenta ahora con lagrimas en sus ojos, mientras espera el inicio de la procesión que comenzó una hora después de lo programado.

La espera no importaba, grupos de feligreses se mantuvieron cantando y rezando a la virgen desde las 9 de la mañana hasta el mediodía, mientras grupos de jóvenes vestidos con ropas típicas e indígenas aztecas se preparaban ensayando las danzas que bailarían durante el recorrido desde las calles Ford, César Chávez hasta llegar al Colegio del Este de Los Angeles.

MONSEÑOR JOHN MORETTA, Chairman del Comité Guadalupano 2008 de la Arquidiócesis de Los Angeles, dijo que la procesión “Madre Rayo de Esperanza” y “la llama de la antorcha” que inició su recorrido el pasado 5 de octubre desde la Basílica de Guadalupe en México, hasta la ciudad de Los Angeles el 7 de diciembre, no es otra cosa que anunciarle a la comunidad que a pesar de los distintos problemas que emanan de la crisis económica y su estado migratorio, hay esperanza a través de la fe en la Virgen de Guadalupe.

La procesión a la que asistieron millares de personas de distintas razas duró más de una hora para llegar al estadio del Colegio del Este de Los Angeles, donde ya el ambiente estaba preparado para la fiesta espiritual. La cantante Yesenia Flores fue quien se esmeró entonando varios himnos que los asistentes repetían al ritmo de la música.

Fue después de una hora que ingresaron al estadio los jóvenes que portaban la antorcha y que el Cardenal Rogelio Mahony recibió para ponerla posteriormente en un altar de flores, donde fue colocada la imagen de la Virgen de Guadalupe. Después se celebró una misa solemne. Seguidamente se soltaron palomas blancas que sobrevolaron el estadio por unos segundos.

Tomás Pacheco, presidente de Guadalupanos Unidos, dijo que estas actividades se vienen realizando desde hace 78 años y sólo en el 2001 se suspendió por razones no reveladas. “La procesión se inició por la necesidad que teníamos todos los hispanos de tener a nuestra madre con nosotros”, enfatizó.

Anteriormente, dijo Pacheco, la actividad religiosa se hacía alrededor del estadio de Los Angeles, sin embargo, como la mayoría de los participantes era de descendencia latina, se decidió hacer un recorrido más largo.

En los últimos siete años la actividad cultural-religiosa ha crecido significativamente, a tal grado que hoy asiste un promedio de 20 mil personas, entre samoamos, cubanos, filipinos y de otros países latinoamericanos que son devotos a la Virgen de Guadalupe. VN

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